Joe:
(a sí mismo mientras sale de prisión)
He salido al fin.
Chico, el mundo sin duda ha cambiado.
Guau... no hay casi nada divertido que hacer
desde que declararon ilegal la música.
Pero estoy enganchado,
tengo el hábito,
tengo que tenerlo.
Necesito tocar,
pero ya no hay músicos,
todos se han ido.
¡Espera! ¡Ya lo tengo!
Seré hosco e introvertido,
me encerraré en el reino crepuscular
de mis propios pensamientos secretos,
pasearé por el estacionamiento
en un estado semi-catatónico,
y soñaré con notas de guitarra
que vayan con los anuncios de la zona de carga.
JOE vaga por el mundo que para entonces ha sido totalmente pulido, cuidadosamente organizado, con todo el mundo presentándose diariamente en su lugar señalado en una cola en algún sitio en frente de una ventanilla en algún lugar de un edificio en algún sitio para cobrar su cheque de la asistencia social, que, cuando se hace efectivo, hace posible a los jóvenes continuar con los pagos de los obsoletos e irreparables aparatos que sus padres habían comprado a plazos hace años, proporcionando como aval los futuros sueldos de sus hijos. El resto de estos cheques es usado por los jóvenes destinatarios para comprar sus propias cosas divertidas a crédito, muchas de las cuales se rompen o fallan a los pocos momentos de comprarlas y parecen estar amontonadas en todas partes.
Escrutiñador Central:
Éste es el ESCRUTIÑADOR CENTRAL.
La Zona Blanca es sólo para carga y descarga.
Si tienen que cargar o descargar, vayan a la Zona Blanca.
Les encantará.
Es una estilo de vida.
Éste es el ESCRUTIÑADOR CENTRAL.
La Zona Blanca es sólo para carga y descarga.
Si tienen que cargar o descargar, vayan a la Zona Blanca.
Les encantará.
Es una estilo de vida.
Éste es el ESCRUTIÑADOR CENTRAL.
La Zona Blanca es sólo para carga y descarga.
Si tienen que cargar o descargar...
Mientras JOE tropieza con montones de bienes de consumo muertos transformados en estatuas abstractas dedicadas a la Calidad de la Artesanía Americana, soñando con sus estúpidas notitas de guitarra, escucha, en algún lugar en el fondo de su cabeza, la voz de la SRA. BORG, burlándose de él:
Voz de la Sra. Borg:
¡Baja eso!
¡Baja eso!
¡Aquí hay niños durmiendo!
¿No se saben ninguna canción agradable, chicos?
¡Estoy llamando a la policía!
¡Ya lo he hecho!
¡Estarán aquí... pronto!
¡Ya se acabaron las bromas!
¡Ahora veran!
¡Ahí están, ya vienen!
¡Escuche ese quilombo!
¡Aquí todos los días es lo mismo!
Solía cortarme el césped...
Era un chico muy agradable...
Solía cortarme el césped...
Era un chico muy agradable...
Solía cortarme el césped...
Era un chico muy agradable...
Solía cortarme el césped...
Era un chico muy agradable...
Escrutiñador Central:
Éste es el ESCRUTIÑADOR CENTRAL... Sí... solía ser un chico agradable... Solía cortar el césped... Pero ahora su mente está totalmente destruida por la música. Está tan loco que incluso cree que la gente escribe artículos y reportajes sobre sus notas de guitarra imaginarias, y así, continuando encerrándose en el reino crepuscular de sus propios pensamientos secretos, no sólo sueña notas de guitarra imaginarias, sino que, para empeorar las cosas, sueña partes vocales imaginarias para una canción sobre la profesión de periodista imaginario...